Al final de las escaleras se hace la luz en lo alto de la torre.
Es ahí donde los humanos y los pájaros compartimos espacio.
Es ahí donde las palomas revolotean de acá para allá.
Es ahí donde las cigüeñas anidan durante todo el año.
Es ahí donde los humanos nos sentimos pájaros.
Es ahí dónde la ciudad está a nuestro pies.
Pero sobre todo es ahí dónde las campanas gritan poderosas hacia los cuatro puntos cardinales.
Después del esfuerzo nos esperaban en la Plaza de España unas estupendas "migas" con vino.
Gracias a los "Amigos de la Historia Najerillense" por una mañana tan estupenda.
Solo un deseo visto el éxito de esta iniciativa.
¡A repetirla!





