El día estaba grisáceo y fresco pero sin lluvia pese a la
amenaza de las nubes que cubrían el cielo.
Cruzamos la gravera remontando el río y nos detuvimos en el
cascajo que hay un poco mas arriba cerca de la “chopera del Tordo”.
Mirando el remanso que hace el río y la poza que se forma
apareció nadando en el agua un cormorán.
Se sumergió un par de veces frente a nosotros sin que al
parecer le inquietara nuestra presencia.
Al final agitó sus alas e inició un vuelo rasante río abajo.
El perro de Santiago Viniegra, “Pongo”, salió tras él en una
persecución imposible que acabó en la orilla del río ladrando frustrado al
cormorán.
La naturaleza es siempre hermosa pero de vez en cuando nos
regala con espectáculos como éste.













