
El año 2011 nos deja.
Un año en el que esa colección de políticos, banqueros y economistas inútiles nos metieron en la crisis mas profunda.
El año 2012 recoje el testigo.
Un año para el que esa misma colección de políticos, banqueros y economistas inútiles metidos a Rappel nos pronostican mil y un desgracias.
Sobran los unos y sobran los otros.
Yo prefiero ser optimista.
Quiero creer que el próximo año, si ellos no lo estropean aun mas, veremos la luz al final del túnel.
Quiero creer que el próximo año sea el del final de la crisis.
Creo que nosotros, los ciudadanos normales, podremos lograrlo.
Así que manos a la obra.
De corazón os deseo a todos, incluso a políticos, banqueros y economistas inútiles, un muy feliz y próspero año 2012.