jueves, 6 de noviembre de 2014

El otoño ha llegado al parque pedagógico. (02-11-2014)

El parque pedagógico también se viste de otoño.
Si el Paseo de San Julián es un lugar impagable para pasear y sentir de cerca la naturaleza sin apenas alejarse de Nájera, el parque pedagógico que se sitúa entre el Paseo y el río Najerilla no se queda corto.
Cruzado por distintos caminos de tierra mas estrechos que el camino del Paseo es un complemento ideal para éste.
Un recorrido perfecto es el que tenemos al alejarnos del centro urbano de Nájera por este parque bordendo el río Najerilla y regresasando por el Paseo de San Julián o haciendo el recorrido contrario.
Lástima que siendo un parque pedagógico (al menos eso indica su nombre y el cartel apenas legible por su deterioro que hay en su final) no existan pequeños carteles que nos expliquen los árboles que hay y sus características. Es solo una idea.
Entre el Paseo de San Julián y el parque pedagógico podemos difrutar plenamente del otoño en Nájera.
Aquí podemos disfrutar del otoño en todo du esplendor.

1 comentario:

  1. Cuanto más viejo me hago más desencantado y cascarrabias me vuelvo. Cada día estoy más harto de la estupidez humana, de la mía propia y de la de los demás. Pasan los siglos y la humanidad, como decía Prim de los Borbones, ni aprende nada ni olvida nada. El periódico trae las mismas noticias todos los días de todos los años.

    Me queda el consuelo y el descanso de la observación admirada de La Naturaleza. La Naturaleza lleva millones de años realizando su tarea silenciosa, caiga quien caiga y le pese a quien le pese. Siempre es bella, siempre es rica, generosa y gratuita; la admiremos o no, se lo agradezcamos o no. A La Naturaleza los humanos le importamos un pito. Lista que es.

    El otoño es la espléndida ancianidad universal en toda su elegancia y con toda su estoica nostalgia. Quien tuvo, retuvo.

    Si aprendiéramos los humanos de La Naturaleza, nos libraríamos de todos los males que nos creamos por tenernos por listillos y por “seres distintos y superiores”. O sea, por chulos y perdonavidas.

    En La Naturaleza no hay ideas, no hay política ni religión ni cultura impuesta. Hay tan sólo esfuerzo individual y colectivo por vivir espléndidamente a lo grande.

    Hasta cuando todo se muere, como en el otoño.

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